Las plantas siempre se han comunicado a través de la luz: fotosíntesis, ritmos circadianos, biofotones. El sonido también se mueve a través del tejido vivo, influyendo en la resonancia celular y el tono del sistema nervioso. Cuando combinas extractos herbales específicos con frecuencias de luz y terapia de sonido específicas, no estás apilando herramientas de bienestar, estás hablando el idioma nativo del cuerpo desde múltiples direcciones a la vez.